Tal día como hoy en 1947 nació Françoise Barré-Sinoussi, viróloga francesa que participó en la identificación del virus de la inmunodeficiencia humana (VIH). Recibió por ello el Premio Nobel de Fisiología o Medicina de 2008 junto con Luc Montagnier, premio que compartieron con Harald zur Hausen, que demostró junto a su equipo que el virus del papiloma humano (VPH) causa cáncer de cuello uterino.

Micrografía electrónica de transmisión de partículas del VIH-1 —en color verde azulado— saliendo de una célula inmunitaria infectada tras haberse replicado en su interior. La ampliación circular muestra la cápside —en amarillo—, que rodea el ARN y las enzimas necesarias para la replicación. Fuente: NIAID.

La polémica está servida

En el artículo de Science del 20 de mayo de 1983 que describió por primera vez el nuevo retrovirus, Françoise Barré-Sinoussi aparece como primera autora. Luc Montagnier aparece como último autor, posición asociada habitualmente al responsable sénior del grupo. Barré-Sinoussi realizó una parte experimental decisiva. Trabajó con las células procedentes del ganglio linfático de un paciente, siguió los cultivos y detectó el aumento de la actividad de la transcriptasa inversa, una de las primeras señales de que estaban ante un retrovirus.

Pese a su papel principal, es común leer en muchos medios «Montagnier descubrió el VIH», lo cual es históricamente incompleto. Lo correcto sería hablar del equipo del Instituto Pasteur y, especialmente, de Françoise Barré-Sinoussi, Jean-Claude Chermann y Luc Montagnier. Pero, ¿quién era quién? y ¿por qué no se galardonó con el nobel a Jean-Claude Chermann?.

Luc Montagnier —izquierda—, Jean-Claude Chermann —centro— y Françoise Barré-Sinoussi con un frasco que contenía el virus asociado a linfadenopatía, en 1984. Crédito de la fotografía: Michel Clément / Agence France-Presse —AFP—, 1984. Fuente: https://www.idcmjournal.org/the-three-pioneers-of-hiv-discovery

Montagnier era el jefe de la unidad

Barré-Sinoussi era entonces una investigadora joven que trabajaba en el laboratorio de Jean-Claude Chermann, integrado en la Unidad de Oncología Viral dirigida por Montagnier. Los medios suelen atribuir los descubrimientos colectivos al director del laboratorio, aunque el trabajo experimental haya sido realizado principalmente por investigadores más jóvenes. Esto no significa que Montagnier no contribuyera: participó en la dirección científica, interpretación y presentación del descubrimiento. Pero la jerarquía académica hizo que su nombre funcionara como representación pública de todo el equipo.

La historia se contó como un duelo entre Montagnier y Gallo

Durante los años ochenta se produjo una disputa científica, política y económica entre el grupo francés del Instituto Pasteur y el equipo estadounidense de Robert Gallo. Estaban en juego la prioridad del descubrimiento y las patentes de las pruebas diagnósticas.

Por eso la prensa convirtió una investigación colectiva en una historia mucho más sencilla: Montagnier contra Gallo; Francia contra Estados Unidos.

Los equipos completos desaparecieron detrás de los nombres de sus dos jefes. Aquella controversia pública consolidó a Montagnier como «el descubridor francés del VIH», relegando a Barré-Sinoussi y a otros integrantes del laboratorio.

Décadas después, Montagnier alcanzó de nuevo una enorme notoriedad por defender afirmaciones muy cuestionadas científicamente sobre homeopatía, supuestas señales electromagnéticas del ADN y, posteriormente, vacunas y COVID-19. Estas controversias hicieron que su nombre circulara constantemente acompañado de la etiqueta «Premio Nobel y descubridor del VIH».

Barré-Sinoussi siguió una trayectoria mucho menos estridente: investigación en primera línea sobre VIH, cooperación con países con recursos limitados, salud pública y activismo en favor de las personas que viven con el virus. Esa labor genera menos titulares que una polémica.

¿Qué ocurrió con Jean-Claude Chermann?

Como mencioné anteriormente, Jean-Claude Chermann, segundo autor del artículo original y responsable directo del laboratorio en el que trabajaba Barré-Sinoussi, no recibió el Nobel, que sólo se concede a un máximo de tres personas, pese a que los grandes descubrimientos rara vez pertenecen verdaderamente a una o dos personas (aunque Harald Zur Hausen sí se llevó él solo la otra mitad del premio).

El profesor Chermann, ya retirado, fue autor o coautor de más de 200 artículos científicos. Sus contribuciones científicas y médicas fueron reconocidas con diversos galardones, entre ellos el nombramiento como caballero de la Orden Nacional del Mérito de Francia o el King Faisal Prize, así como su elección como miembro de varias sociedades científicas y médicas de prestigio.

¿Quieres saber más?. Aquí tienes artículos relevantes:

1. Face OffsScience

Bhattacharjee Y. Face offs. Science. 2008;322(5909):1765. doi: 10.1126/science.322.5909.1765a.

Es probablemente la referencia publicada en una revista científica que aborda de manera más directa la reclamación de Chermann. Describe la comparecencia que organizó ante periodistas, el comité creado para reivindicar su contribución y los argumentos de quienes consideraban que había sido injustamente excluido.

2. On Viruses, Discovery, and RecognitionCell

Weiss RA. On viruses, discovery, and recognition. Cell. 2008;135(6):983–986. doi: 10.1016/j.cell.2008.11.022.

Es especialmente interesante porque ofrece una visión más equilibrada. Robin Weiss recuerda que inicialmente se hablaba del equipo del Pasteur como un trío formado por Montagnier, Chermann y Barré-Sinoussi, pero señala que, al haberse reservado una parte del Nobel a Harald zur Hausen, solo quedaban dos posibles nombres para reconocer el descubrimiento del VIH. Weiss considera comprensible que el comité escogiera a la primera autora y al último autor del artículo de 1983. No afirma que Chermann careciera de méritos; explica la lógica que pudo seguir el comité.

Esta referencia resulta muy valiosa porque muestra que la controversia no tiene una interpretación única:

  • Para unos, Chermann fue un codescubridor injustamente omitido.
  • Para otros, el comité tuvo que seleccionar dos personas dentro de un equipo mayor y utilizó como criterio la posición de autoría.

3. The Three Pioneers in the Discovery of the Human Immunodeficiency VirusInfectious Diseases and Clinical Microbiology

Gökengin AD. The three pioneers in the discovery of the human immunodeficiency virus. Infect Dis Clin Microbiol. 2025;7(4):463–465. doi: 10.36519/idcm.2025.964.

Es una referencia reciente y muy explícita. Presenta a Barré-Sinoussi, Montagnier y Chermann como los tres pioneros del descubrimiento del VIH. Además, indica directamente que Chermann, segundo autor del primer artículo y responsable del equipo, quedó fuera del proceso de concesión del Nobel.

Probablemente sea la mejor referencia reciente para sostener la formulación:

El aislamiento del VIH fue el resultado del trabajo de tres pioneros franceses, aunque solo dos recibieron el Nobel.

4. Un découvreur de tropLe Monde

Davet G. Un découvreur de trop. Le Monde. 9 de diciembre de 2008.

Es el reportaje periodístico más completo que he localizado específicamente sobre su ausencia. Reconstruye las relaciones entre Chermann, Montagnier y Barré-Sinoussi, el funcionamiento del laboratorio, las disputas posteriores y el sentimiento de exclusión de Chermann.

Contiene además un testimonio muy importante de Barré-Sinoussi: reconoce la larga colaboración con Chermann, comprende su sentimiento de injusticia y lo identifica como uno de los codescubridores del virus. El reportaje también diferencia las aportaciones: Barré-Sinoussi realizó la detección experimental decisiva, Chermann dirigía el laboratorio donde se desarrolló parte del trabajo y Montagnier dirigía la unidad del Instituto Pasteur.

5. Les oubliés des NobelLe Monde

Morin H, Nau JY. Les oubliés des Nobel. Le Monde. 20 de octubre de 2008.

No está dedicado únicamente a Chermann, sino a científicos excluidos de diferentes premios Nobel. Lo compara con otros casos y utiliza su ausencia para cuestionar la capacidad del Nobel de representar correctamente descubrimientos realizados por equipos numerosos. Los autores recuerdan que Chermann era el segundo firmante del artículo de 1983 y que recibió el apoyo de sus antiguos compañeros, incluidos los propios galardonados.

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